¡Que me corten la cabeza!!!

No pensar puede llegar a ser un problema, pero… pensar demasiado: ¡Es totalmente agotador!!! Por ese motivo le corte la cabeza a mi foto de perfil en Facebook. Para poder expresar mi necesidad de volver a aquellos tiempos gloriosos en los cuales era una mujer feliz que vivía simplemente la vida, sin analizar la realidad, sin pensar en estrategias, sin ser tan controladora. 

FOTO

Al decapitar mi propia foto mostrando el hermoso collar heredado de mi tía abuela, recordé en el momento exacto en el cual empecé a desarrollar esta extraña necesidad de análisis exhaustivo: Pues fue el momento en el cual empecé a tomar terapia. Hace diez años emprendí pasito a pasito el sendero del pensamiento en demasía y me convertí en la maldita perra controladora que soy hoy en día 😀

Para que me entiendan los voy a dejar entrar un ratito a mi mente y van a escuchar todas esas preguntas que me atormentan a diario:

¿”Crónicas de una loca sin remedio” debería llamarse esta publicación?

¿Estoy loca? ¿Que hago publicando esto?

¿Por qué tengo crisis existenciales? 

¿Estoy confundida? ¿Por qué doy tantas vueltas?

¿Ahora todos van a pensar que estoy depresiva?  

¿Por qué amo hacer cosas imposibles? ¿En cuento tiempo voy a poder cantar bien? 

¿Hay algo más detrás del discurso de las personas?  

¿Si sigo sin generar rentas pasivas, jamás voy a poder dejarles a mis futuros hijos dinero suficiente para que no pasen pesares económicos?

¿Cual va a ser el nombre de mi primer hijo? ¿Le gustara llamarse Máximo? 

¿Si les digo a todos que decapite mi foto de perfil en honor a que María Antonieta murió decapitada se la creerán? 

Los pensamientos me queman, me abruman, me siento atrapada en un mar de planteos en los cuales el tiempo se escurre sin dejar nada productivo. ¿Por qué perder tiempo? ¿Estoy tomando decisiones de vida realmente importantes? ¿Estoy creando un futuro sólido para dejarle a mis hijos? ¡¿Pero para que pienso eso si no tengo hijos? Si ni siquiera puedo tener un gato!!!

En la vida si pensamos demasiado nos limitamos y dejamos de vivir en libertad. Con el Amor es exactamente lo mismo. Si pensamos demasiado DEJAMOS DE SENTIR. 

¿Por qué hay que ponerle nombre a un sentimiento? A veces nos presionamos a nosotros mismos y presionamos al otro para que defina en palabras lo que siente con el cuerpo. Exigimos explicaciones y títulos cuando quizás ni siquiera el otro sabe en palabras lo que está sintiendo y mucho menos explicarlo a otra persona.

Esas conversaciones que para nosotras las mujeres son tan productivas y provechosas, en realidad es para los hombres una eterna tortura. Los ahogamos en análisis y palabras que no sirven para nada.

A veces las cosas son más simples de lo que parecen y la felicidad te atrapa cuando dejas de buscar respuestas.

En los últimos años viví intentando leer entre líneas el discurso de las personas para poder en el fondo entenderme a mi misma. 

Me cansé de pensar. Solo quiero dejarme fluir por la vida, entregarme al dulce y placentero fluir como cuando una se deja llevar y flota en el agua


Mis agradecimientos especiales por colaborar en la redacción y edición de este post a mi gran amiga ARTEMISA. Están invitados a conocer su trabajo y su blog: www.serseductora.com