Needy and clingy

Una amiga a quien le tengo mucho aprecio, cansada de ser acosada por hombres a los cuales ella etiqueta como “Needy and clingy”. Me inspiro a escribir sobre amores no correspondidos

Aunque me haga la superada hablando sobre este tema. Debo confesar, que también sufrí a causa de este tipo de amor, y muy a mi pesar… No estoy libre de volver a sufrirlos en el futuro.

Cuando nos enamoramos de alguien que no puede correspondernos. Simplemente porque no lo siente o por el motivo que sea. La ansiedad nos gana. Es en ese preciso momento donde aparece nuestra peor versión. Nos transformamos en una persona necesitada y pesada.

¡Y ya! El entorno jamás ayuda en estos casos. Como si no sintiéramos suficiente dolor transitando por un amor no correspondido, como para que todo nuestro entorno se empeñe en hacernos abrir los ojos. Abrir los ojos para ver la realidad. Tan dolorosa y cruda realidad, de saber que ¡NO TE QUIEREN!!! Nos gana la impotencia y la bronca de saber que no hay nada que podamos hacer al respecto.

A modo de protección. Muchas veces negamos o disfrazamos un poco la verdad. Para no salir tan lastimados. Nuestro cerebro nos protege de tanto dolor, inventando excusas y realidades paralelas. Nos decimos y le decimos a nuestros amigo, cosas como: “Es que él/ella no esta preparado/a para un compromiso…”. Cuando en realidad sabemos que el problema es que “NO QUIERE COMPROMETERSE CONMIGO”.

Para mí, la mejor solución es aceptar la realidad. No tiene nada de malo sentir amor por una persona, por mas que ella no sienta lo mismo por nosotros. No somos tan únicos, ya que todas las personas en el mundo, en algún momento de sus vidas pasaron por este tipo de sufrimiento. El amor no correspondido es muy común entre el mal de amores.

Hagamos memoria y recordemos que también en algún momento de nuestras vidas estuvimos del otro lado del juego. Seamos sinceros y recordemos, cuando alguien se enamoro perdidamente de nosotros y no sentimos nada por ellos. Recordemos el alivio que sentimos al ver como se esa persona se daba por vencida y nos dejaba en paz.

Por eso, desde mi punto de vista el mejor remedio es: Llorar un buen rato, recordar cuando estuvimos del otro lado de la misma situación y luego prepararnos nuestros plato favorito de comida. Relajarnos viendo películas divertidas y aceptar que la vida nos entregara un amor mejor y completamente correspondido.