¡El Estrés Laboral de los días Lunes!!!

¿Que pena estamos pagando a nivel karmático para amanecer tan estresados los días lunes? ¿Por qué lo odiamos fuerte, si solo es un día más en el calendario semanal?

Ningún día de la semana merece ser sometido socialmente por toda la comunidad laboral oficinistica a tal violento bullying. ¡Pero claro! Después de vivir enredados amorosamente viernes, sábado y domingo ¿Que más podemos esperar del lunes? Día en el cual debemos entregar nuestras almas al sistema capitalista, trabajando en relación de dependencia.

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Que horrible es la palabra DEPENDENCIA. Ningún psicólogo cuestiona esa relación enferma en la cual las personas acudimos a encerrarnos un día soleado a cambio de unos pocos pesos que claro… necesitamos, añoramos, ¡Dependemos para vivir! La irónica y eterna dependencia de la “supuesta” independencia económica (?) 

Lunes, la secuencia se repite una y otra vez: Suena el despertador, nuestras mentes siguen dormidas debido a las noches de fiesta producto de la libertad momentánea del fin de semana. Nos levantamos caminando como zombis a la ducha; Mientras dejamos hirviendo el agua en la pava eléctrica para intentar desatar el nudo que tenemos en la garganta con un poco café.

Al salir de casa llega el momento de subir al subte. Empujamos “levemente” utilizando la fuerza exacta socialmente permitida, para que nadie nos cague a piñas por la mañana. Nuestro cuerpo adopta posturas extrañas como si estuvieramos jugando a un tetris humano. Subimos y recordamos que es LUNES ¡¡¡Maldito lunes!!! ¡Ya no hay escapatoria!!! De pronto te das cuenta que estas parado frente a la puerta de tu oficina, con cero ganas de entrar porque preferís quedarte en casa tomando mate, mientras practicas la escala de Do en la guitarra y pones ropa a lavar…

Entras a la oficina y el estrés laboral te invade y tus gritos internos son desesperados. ¡LUNES TE ODIAMOS!!! En el interior del edificio hay otras almas perdidas que al igual que vos tampoco tuvieron otra opción. Tomas asiento en tu súper silla ergometrica en la que vas a pasar las próximas nueve horas de tu valiosa vida, y cuando pensas que todo ya esta perdido. Levantas la mirada, ves una mano que te convida un mate y sentís que no estas solo en esta pena.

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Las mil y una razones.

Existen mil y una razones por las cuales me enamore de vos: Me enamore de tus rulos, del movimiento que haces con la cabeza cuando tocas la guitarra. Me enamore de tu voz, de todas las notas que tocas en el piano. Me enamore de tus comentarios, de tus ideas sobre el Amor. Me enamore de tus ojos. De los cafés que tomamos juntos y me enamore de lo bien que me siento cada vez que me miras a los ojos. 

Me enamore de tus caricias, de tus besos y de lo feliz que me hacen tus abrazos por las noches. Me enamore de cada una de tus verdades y de todas aquellas mentiras que ocultas para cuidarme. Me enamore del enojo que siento al verte ponerle queso de rallar a la comida japonesa. Me enamore completamente de vos, convirtiéndome en una de tus tantas propiedades intelectuales.

La vida es larga y siempre existe un chico para una chica. Quizás por eso nos conocimos en el momento menos esperado. Yo tenia el corazón roto y ya no podía soportar un dolor más. Mientras que vos ya estabas ocupado, no estabas completamente solo. Nadie buscaba a nadie, y de repente entre instrumentos y música nos conocimos oficialmente. Siempre soles decirme que vos me viste primero a mí, antes de nuestra presentación oficial. Pero lo que jamás vas a saber, es que fui yo la que te vio primero… Incluso antes de que vos me vieras. Recuerdo la escena con lujo de detalles, estabas tomando un café mientras conversabas con uno de mis amigos. Me enamore desde ese perfecto e irrepetible instante en el cual volteaste a saludarme.  

Si bien existe mil y una idas y vueltas en nuestra historia de Amor. Por suerte todos los días sigo encontrando más razones para adorarte por toda la eternidad. No existe tiempo para pensar y analizar, solo es tiempo de sentir y vivir la perfección del momento presente. Sé que no soy perfecta y es posible que no duremos juntos toda la vida, pero quiero que sepas que cada uno de los ratitos de felicidad que me regalas siempre van a estar presentes en mi corazón. Jamás voy a perderte aunque te vayas porque vos ya sos parte de mí. 

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Guest posting: “Eso que nos hace brillar los ojos” por Pamela Diazgranados

pame definitivaPasé horas tratando de descifrar cómo empezaría este post pero no existe la forma correcta para empezar ya que no se trata de ser la gran escritora ni ganar un premio por él. Simplemente intentaré plasmar en un papel la idea que siempre me ha rondado la cabeza y la que me definió a hacerlo. Y poder dar a entender las veces que perdemos el sentido de las cosas buscando rótulos y títulos y lo disfrazamos con rutina.

Pero les puedo asegurar que esa es la esencia de su ser único. Les puedo asegurar que muchas cosas pueden llegar a cambiar por el pasar del tiempo o simplemente la vida pero eso va a permanecer. Permanece aunque no lo hayamos definido aún. Cada vez que estamos cerca padecemos los síntomas, puedo también decir que a veces los demás se dan cuenta y nosotros ni lo notamos o simplemente elegimos ignorarlo quizá porque lo vemos como algo imposible (es lo más probable) o quizá porque pensamos que no es lo suficientemente importante que otros hacen cosas mejores y entonces pasamos a la eterna lucha del ego y el yo verdadero. Y nos empezamos a preguntar todo el tiempo ¿Y por qué?

Cómo aprender a reconocerlo:

  1. No se puede comprender: la sintomatología es demasiado sencilla para los que les encantan las cosas complejas y la lógica no se puede aplicar a esto porque el yo verdadero no tiene lógica. Así que por más que lo intentes no se puede comprender no se puede saber porque es esto y no aquello.
  1. Aunque te define no se puede definir: cuando lo encuentras te define, le da sentido a tus porqués pero no puedes definirlo. No sabes porque al hacerlo te sientes como te sientes.
  1. Te cambia: cuando lo encuentras o estas cerca de él te cambia, eres otro, tus palabras salen descontroladas, tu corazón palpita rápido no lo puedes detener y aparece ese tan nombrado brillo en tus ojos y acaricias en ese instante la plenitud misma.
  1. Te hace invencible: así es cuando estás en contacto directo con tu esencia y haciendo eso para lo que naciste te haces invencible. La competencia no existe, tú sabes que en eso nadie te puede ganar. Aun si hay mejores tú lo haces con el alma, tú lo sientes en cada célula. Es inevitable.

No existe la duda, sólo certeza absoluta. Cuando estás haciendo eso no importa el mundo.

pamela guitarra

  1. No lo puedes expresar con palabras: ¿Alguna vez haz sentido algo que no puedes expresar con palabras? Algo de lo que empiezas a hablar emocionado, pero cuando estás hablando sólo consigues que tu receptor diga “Ah, sí, qué bueno, me alegro”. Las cosas especiales son así porque hay complicidad y la misma es la que le da el sabor a todo esto es la que sazona tu vida.
  1. Algo pasa: cuando lo estás haciendo algo pasa. Sí, algo pasa aunque parezca que hablando no logres nada mientras lo haces algo pasa se impregna de magia el lugar y no hay necesidad de explicarlo. Creo que de tanto pensar en el tema, me he convertido en cazadora de chispitas en los ojos y cuando las veo trato de avisarle a su emisor que su GPS está marcando lo cerca que se encuentra de la plenitud.

¡Me emociona!! El mundo sería otra cosa si buscáramos esas chispitas y si cada uno encontrara su propósito en la vida. La vida no es un ensayo.

Quizá si dejáramos de querer analizarlo todo lo podríamos sentir más a menudo y nuestra esencia podría entonces definirnos.

¿Cuándo fue la última vez que sentiste esto?

¿Cuándo fue la última vez que fuiste invencible?

Cuando al tratar de expresarte no te entiendan, sólo sonríe. Significa que estás en la plenitud y así como a los detalles de los enamorados, ¡mantenlo en secreto y vive!