Filosofía estoica

La primera materia que aprobé en la universidad fue filosofía. Tenía 17 cuando ingrese a estudiar Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Estaba inscripta en la carrera de Contador Público Nacional y al contrario que a la mayoría de mis compañeros, yo amaba las clases de Introducción a la filosofía, dictadas por el profesor Ricardo Orzeszko.

Recuerdo una fría tarde de invierno en la cual Orzeszko nos hablo sobre Epícteto. Un filosofo perteneciente a la escuela estoica, quien había vivido la mayor parte de su vida como esclavo. Jamás voy a olvidar esa clase, las horribles historias de torturas, sumadas al tétrico crujir de la madera que provocaban los pasos de mi profesor (quien caminaba de un extremo al otro del aula), crearon el angustiante y oscuro contexto inolvidable.

Mediante crueles castigos Epícteto fue torturado con frecuencia por su amo. Cruel personaje capaz de desfigurarlo y mutilarlo. Durante las torturas Epícteto siempre se mantuvo tranquilo e imperturbable. Cuenta la historia que mientras el instrumento de tortura iba torciéndole la pierna, se limitó a decirle a su verdugo: “¡Mira que la romperás!” Y cuando, finalmente, la pierna llegó a quebrarse, Epíteto añadió sencillamente: “¡Ya te lo dije!”

Mi mente frente a tan horrible y perturbadora historia había quedado completamente anulada. No lograba entender como alguien podía haber aguantado tanto dolor y había permanecido “estoicamente imperturbable”.

-Podrás tener mi cuerpo, pero jamás tendrás mi alma- Agrego Orzeszko (mientras nos miraba de costado con cara de malhumorado). Así es como yo recuerdo a uno de los mejores profesores que tuve en la vida. Esas palabras siempre están dando vueltas por mi mente, y en vez de aclarar mis ideas me generan más interrogantes…

¿Qué tan libres somos cuando nos enamoramos verdaderamente?

¿Si entregamos nuestra alma y la mayoría de nuestros pensamientos a la persona amada, somos prisioneros del amor?

¿Es delgada la línea entre el amor verdadero y la obsesión hacia una persona?

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Epícteto al igual que Sócrates jamás dejo sus pensamientos por escrito. Fueron sus discípulos los que escribieron libros sobre sus enseñanzas. Es por eso que siguiendo con la línea de pensamiento de la escuela estoica, y para finalizar, quiero dejarles una de sus máximas. Dice algo así como…

PENSAMIENTO POSITIVO: Si alguien confiara el cuidado de tu cuerpo al primero en llegar, te indignarías; y cuando tú mismo abandonas tu alma al primero en llegar, a fin de que, si te injuria, tu alma será confundida y turbada, ¿no te avergüenzas de ello?

 

6 pensamientos en “Filosofía estoica

  1. Atrapada!! excelente escrito!! que pregunta no? que tan libre somos cuando nos enamoramos……………..me la quedo para mis noches de insomnio..

    • Gracias Mariana por tu comentario!
      Si alguna noche de insomnio encontras la respuesta, espero me la cuentes!!! jajaja
      beso grande!

  2. Hola. He sido colega de Ricardo en el CBC. Ayer, justamente nos encontramos casualmente y él, con el estilo que fielmente describís y que esconde a una persona generosa que guarda las formas sin dejar de ser muy divertido, se preguntaba si sus alumnos aún lo recordarían, ya que acaba de jubilarse. Sigue siendo el mismo apasionado de la filosofía. Si te interesa contactarlo, te puedo enviar su mail. Saludos

    • Por supuesto que me encantaría contactarlo! Seria un gran honor para mí que este post llegue a él, espero no tome a mal las exageraciones literarias… Pasaron los años y yo lo recuerdo como uno de los mejores profesores que tuve en la vida.
      Saludos y muchas gracias por escribir.
      Natalia

  3. Yo me voy a encargar de hacércelo llegar: Soy su hermana y estoy muy orgullosa de él. Sé que le va a reconfortar tu post. Saludos

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