El consejo de un experto: “Autoestima y pareja” por Fernando Alonso

945081_522635731107288_668730647_nTanto en mi trabajo como psicoterapeuta, como en mi vida personal, continuamente me encuentro con personas que tienen muchas preguntas sobre el amor y las relaciones de pareja… y entre esas, algunas de las que más se repiten, y que considero de mayor importancia en psicología y salud mental, son:

¿Por qué queremos estar con quien queremos estar?

¿Por qué hay personas que soportan ser maltratadas por sus parejas?

¿Por qué si la otra persona no me quiere, sigo deseando intensamente estar con él/ella?

¿Por qué hay personas que tienen relaciones satisfactorias y saludables, y hay otras que tienen relaciones sufrientes y enfermizas?

Sin lugar a dudas, un tema que tienen en común todas esas preguntas es el de la autoestima, y por eso este artículo trata sobre autoestima y relaciones de pareja.

Los seres humanos, como especie, tenemos la gran necesidad del sexo y la reproducción, y la gran mayoría de nosotros, hemos sentido y seguiremos sintiendo una gran atracción por otras personas.

Sin entrar en detalles, tenemos programas básicos que nuestra larga historia evolutiva nos ha dado para elegir a una persona especial de entre las demás, copular con esa persona, reproducirnos y quedarnos juntos en pareja.

Estamos destinados al emparejamiento, gracias a nuestra arquitectura biológica. Pero acaso, ¿Nuestra constitución básica como especie es lo único que entra en juego en esto de las relaciones de pareja?

Por supuesto que no.

El sentido evolutivo explica porqué es importante para nosotros tener relaciones de pareja, sin dejar de lado que las relaciones también se tienen por placer, diversión, acompañamiento, etc. Pero no explica cómo lo hacemos, ni porqué lo hacemos como lo hacemos.

Las elecciones que hacemos de pareja, y cómo nos relacionamos, están determinadas por las ideas que tengamos sobre nosotros mismos, sobre el mundo, las ideas culturales y personales sobre el amor y las relaciones, el ejemplo que recibimos de la pareja que formaron nuestros padres, y de los patrones de búsqueda de afecto, reconocimiento, pertenencia, etc. que desarrollamos en nuestro seno familiar.

Lo sé, suena complicado, así que vámonos por partes.

En la infancia y adolescencia, formamos las principales ideas sobre nosotros mismos y sobre los demás, por el trato que recibimos, por las reglas y roles que jugamos en nuestras familias de origen, y por las pautas de comportamiento que tuvimos que desarrollar para adaptarnos a nuestro entorno familiar, y satisfacer las necesidades de afecto, pertenencia, reconocimiento, y otras que como se ha comprobado, son innatas.

Conforme a eso, crecemos con ideas sobre cuanto valemos, qué tanto merecemos cosas buenas de la vida, qué tenemos prohibido y qué no, etc.

Si fuimos tratados con desprecio y descalificación, se nos encargó rescatar a algún pariente (creando una dependencia), cargamos con los síntomas de enfermedad familiar, se nos comparó negativamente con nuestros hermanos, se nos incluyó en la relación de pareja de nuestros padres de alguna forma, y un largo etc…

Es mucho más probable que de adultos nos sintamos desvalorizados y poco merecedores, de tal forma que será probable que nos tratemos a nosotros mismos como fuimos tratados, sin importar si ese maltrato sigue ocurriendo o no en el presente.

A grandes rasgos es así cómo desarrollamos nuestro sentido de valía y las maneras de tratarnos a nosotros mismos; lo que comúnmente conocemos como autoestima.

Además las pautas (patrones de comportamiento que se repiten inconscientemente) de búsqueda de afecto, las llevaremos fuera de nuestro sistema familiar, pues se habrán estructurado en nuestras mentes como funcionales para otros contextos, por lo cual es muy seguro que esas maneras de conseguir afecto la repetiremos de alguna forma a la hora de buscar pareja y de relacionarnos con ella, así como en otras relaciones sociales.

De tal suerte que si desarrollamos la pauta de aguantar maltrato, descalificación e incluso violencia para conseguir un poco de afecto, eso mismo es lo que buscaremos en nuestras relaciones extra familiares, incluidas las de pareja.

Y eso, aunado a que si tuvimos un ejemplo de pareja neurótica de nuestros padres, soportaremos relaciones no satisfactorias, pues esas relaciones irán de acuerdo con aquello que hemos aprendido que es el amor, las relaciones de pareja, y lo que valemos y merecemos en la vida.

En otras palabras, aunque el maltrato o el rechazo lastimen, esa forma de relación se ve como la única manera de conseguir amor.

Y entonces ¿a quien se ha de buscar para repetir esas pautas?

A quien se perciba que es la persona indicada para repetirla. Esto se aplica tanto para la salud como para la patología, pero aquí, la patología es lo que nos importa.

Ejemplos: Hombres patanes que engañan a las mujeres y juegan con ellas, personas descalificadoras, personas violentas, personas ambiguas que no te dejan claro si son amigos o algo más, personas que te maltratan o se aprovechan de ti de alguna forma.

¿Es correcto afirmar que una mujer que sufre de violencia disfruta el maltrato, o que es masoquista?

De ninguna manera. A nadie le gusta el dolor físico ni emocional. Simplemente, en un nivel profundo de la mente, se es necesario formar parte de una relación así, para repetir la pauta desarrollada, y que se confirmen las ideas sobre el amor, y las ideas de cuanto mereces y cuanto vales.

En alguna película se dice la frase: “aceptamos el amor que creemos merecer”. Y en este contexto, es verdad.

Desafortunadamente, nuestras ideas de autoestima, auto valoración y merecimiento, no se pueden cambiar tan fácilmente, pues sería como quitarle a una persona la única forma que conoce de entenderse a si mismo y al mundo, y eso, para nosotros como sistemas vivos es algo fatal.

En el mejor de los casos, las maneras de tratar de cambiar esas ideas y pautas, que son propuestas por ingenuos autores de auto ayuda, dating advice y otros (si es que pretenden hacer un cambio en absoluto) lo único que hacen es fortalecerlas, al tratar de contradecirlas.

En fin, todo esto es una combinación compleja de características con las que nacemos, y aprendizajes que vamos teniendo a lo largo de nuestra infancia y adolescencia, que van determinando el trato que nos damos a nosotros mismos,  nuestras maneras de buscar amor, y las elecciones de pareja que hacemos.

Lo único que podemos hacer al respecto, es deshacernos de esas ideas, en el nivel profundo de la mente al que pertenecen, haciéndole ver a la mente su falsedad, y lo absurdas que son.

Para finalizar, una frase:

“No depende de ti que el otro te quiera”.

Saludos, y no olvides contactarme si tienes algún comentario o pregunta sobre este tema.

 

Psicólogo Fernando Alonso Moreno Rivera

Psicoterapeuta de Premisas

Centro de Psicoterapias Sistémicas Fuego Nuevo

Aguascalientes, Ags. México

www.facebook.com/Fuego.Nuevo.Psic

psic.fernando.moreno@live.com.mx

 

 

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