Violencia e Hipocresía Social.

Tengo un nudo en la garganta. Mi cara esta pálida como una hoja de papel blanca. Intento respirar, pero el aire parece no querer ingresar a mis pulmones. Lo frena el dolor que siento en el pecho. Es como si me bloquearan las vías respiratorias. Me angustia sentirme débil, vulnerable e insegura. Tengo miedo…

Intento no pensar, pero la realidad aparece ante mis ojos y ya no puedo ignorarla. Esta parada frente a mí, me mira con odio. Me desprecia, es ella quien oprime mi pecho para que no pueda respirar. Al principio era mas amigable. Primero su violencia era solapada. Me hacia creer que era yo la culpable de merecer lo que me pasaba. Pero ahora me doy cuenta de que no es así.

Gritar seria lo mejor, pero no puedo. Las lagrimas brotan de mis ojos. Tengo miedo de morir. Por eso no grite cuando me manoseaba un desconocido por la calle a los 11 años. Me hice la tonta para no responder a los insultos de mi ex-novio. Decidí callar ante el maltrato psicológico de quien dice ayudarte pero simplemente te hunde: -Una semana antes de asistir a un casting, el director intenta darme un beso. Al cual por supuesto decidí negarme. Unos días después me avisa que claramente no quede porque soy mala actriz y agrega que no debería enojarme no quedar seleccionada, así como él no se enojo cuando yo lo rechace. Que yo lo confundí a él por ser agradable y simpática…  

¿En que mundo vivimos? Tengo miedo de ser la próxima en desaparecer. Y aunque el destino en una decisión totalmente caprichosa y arbitraria decida excluirme de tan horrible final. Aun así, me preocupan las mujeres que amo. Me preocupa mi familia, mis amigas, mis compañeras de trabajo. Me preocupa aquella mujer que vi durmiendo en la plaza la semana pasada. También me preocupan los hombres de mi vida. Ellos al igual que nosotras están expuestos a la violencia.

Es terrible que hoy en Argentina tengamos que vestirnos de negro para protestar contra la violencia de genero. Hacer un paro para que las personas “tomen conciencia” de que no se debe lastimar a otra persona. ¡NADIE DEBE LASTIMAR A NADIE!!!!  

Siempre me enojo cuando escucho a una mujer (en un intento por ocultar su propio miedo), culpar a otra mujer por ser la victima: “Si la violaron es porque se lo merecía”. ¡Dios mio!!! Cuanta hipocresía. Culpar a la victima es una trampa mental donde se obtiene falsamente seguridad. Es como guardar tu dinero en una caja fuerte hecha de cartón. Por fuera podes pintarla y simular que es una caja fuerte, las dos sabemos que el cartón no es hierro.

No aceptemos ningún tipo de violencia. Ni física, ni psicológica y tampoco aceptemos la violencia que provoca la indiferencia. Grita fuerte. Porque si no nos unimos ahora, para generar esa masa critica que pueda cambiar la mentalidad de la sociedad; La vida, nos va a ir buscando una por una, para oprimirnos el pecho y dejarnos sin vida.  

¡Atrapada en Buenos Aires!!!

Jamás me podría haber imaginado, que iba a despertar una mañana y me daría cuenta de que estaba atrapada en mi ciudad favorita: Prisionera en Buenos Aires. Ella me tiene de rehén y no me deja escapar. Estamos enredadas en una relación de amor, posesión y celos. Relación totalmente enferma y dependiente.

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¿Como logramos llegar hasta este punto? ¡¿Si las dos nos amamos y proclamamos a los cuatro viento el amor libre?!!!! Ahora, ella no me deja disfrutar del aroma de otras ciudades, de los sabores de las comidas típicas de otros países… No puedo alejarme.

Lo dice sin palabras, pero con hechos: Si me voy, la voy a lastimar, al engañarla con otras ciudades del mundo. Ni siquiera me deja ir cerquita. A visitar a sus amigas; las otras ciudades de Argentina… Cancelo violentamente mi viaje a Salta. Larga y dramática historia por cierto. Yo estaba con la mochila preparada, los boletos listos y mis terribles ganas de lanzarme a la aventura de ir a dormir en un hostel, sin nada planificado más que disfrutar. Pero ¡NO!!! No pude irme.

¡Ya hace unos meses que esta super demandante!!! Se asocio con el destino y se dedico a boicotear cada uno de mis viajes. Cancelandolos, postergandolos, logrando que me quede con ella. Convenciendo a mis amistades, de que nadie quiera vacacionar conmigo… Me aleja de todos y encima me hace perder plata, tiempo y energía. Me estoy amargando y envejeciendo.

Nadie entiende mi angustia. ¡Es que yo la amo!!! Siempre estuve ena11038639_10152840679728719_2668743143064420873_nmorada de ella. Por más que viaje a una hermosa playa del Caribe… Sé que voy a volver. Ya que ella no tiene nada que envidiarle a ninguna ciudad del mundo. Pero no me deja ir. ¡Esta insegura y ya no la aguanto!

Tuvimos excelentes momentos. Pero estos cambios extremos de clima me afectan. De pronto es cálida y radiantes, pero al otro día es fría y oscura. No la entiendo. ¿Porque es tan bipolar? No soy la única que piensa así. Ninguno de los presentadores del clima la entiende.

Pero ella sigue y sigue ahogándome. El destino (su cómplice principal), intenta explicarme que debo quedarme. Porque algo va a pasar y por eso Buenos Aires no me deja ir. Me dice que me calme y espere. Pero para mi, el invento místico de las “causalidades” solo esconde, en este caso, un terrible caso de celos que ningún psicólogo puede solucionar.