El diccionario de las relaciones: Dignidad. (By Maria Antonieta)

Siempre pensé que las personas deberíamos venir con un manual de instrucciones. En el cual se detalle, por ejemplo, la escala de valores de cada uno y es muy, pero MUUUUUY importante que contenta un apartado que incluya: “EL DICCIONARIO DE LAS RELACIONES”. ¿Que es un diccionario de las relaciones? Una suerte de enciclopedia que incluya los significados de las palabras, PERO desde las experiencias de vida de cada persona.

En mí corta existencia en esta vida, me dí cuenta que una palabra puede tener un significado completamente diferente según cada persona. Y si bien existe el diccionario de la Real Academia Española, queda completamente obsoleto ante la historia de vida de cada uno de nosotros. Porque independientemente del significado académico, le adosamos a las palabras el significado de la experiencia. Todo aquello que vivimos y relacionamos con ese concepto, nos condicionara a la hora de comunicarnos con otros. Otros para los cuales esa misma palabra tiene un significado completamente diferente al nuestro.

Fue así como entre en un eterno debate sobre el significado de la palabra DIGNIDAD con mi gran amiga española Rosa Alarcon. Para mí la palabra dignidad, tiene una connotación completamente negativa. Crecí escuchando a mi Mamá decir: -La soledad dignifica. Esta fue una de sus frases celebres que marco mi adolescencia y mi idea sobre el Amor. Asocie dignidad con orgullo y soledadAl escucharla entendí que: Era mejor estar sola, porque si una mujer estaba en pareja; entonces no era digna.

Quizás desarrolle una errada definición de dignidad. Seguramente mi Mamá no quería llenarme de malas ideas, ella siempre quiso y quiere lo mejor para mí. Solo que yo interprete a mi caprichoso antojo sus palabras y asumí que el amor hacia indignas a las mujeres. La regla lógica es: Si estoy sola, soy digna; pero si me enamoro, no lo soy. Porque el precio de estar con alguien es mi dignidad.

Dignidad

Discutiendo con Rosa me di cuenta que para ella la dignidad no tenia nada que ver con la soledad. Para Rosa la dignidad simplemente significaba poder poner limites a las situaciones que nos lastiman. Increíble pero real, este nuevo concepto que Rosa me estaba regalando en la conversación era mucho mas útil y razonable que el concepto que yo había decidido aprender.

Creo que mi Mamá lo que siempre quiso enseñarme, es a que no acepte estar con alguien que me maltrate y me haga mal. A que, como dice el refrán “es mejor estar sola que mal acompañada”. Ella quería explicarme que a veces, solo a veces… y por periodos de tiempo determinados, es necesario y mas sano estar sola. Pasa que a mi se me fue la mano y lo adopte la soledad como estilo de vida.

Por suerte, los amigos ayudan a ver que la vida no siempre es como uno cree que es. Que existen formas mas sanas de ver algo que nosotros creemos malo. Porque a nuestras familias solemos no escucharlas abiertamente, solemos bloquearnos en vez de abrirnos. El concepto de dignidad para mí quizás no cambie completamente, pero si me abrí a la posibilidad de ver que para Rosa es algo bueno. Me abrí a la posibilidad de darme cuenta que llamamos con diferentes nombres a conceptos iguales. “Es divertido aceptar que una persona no cambia, pero puede abriendo su mente modificar ciertas conductas”. 

Así que el concepto de dignidad es el primero de mí Diccionario de las Relaciones, incluido en el Manual de Instrucciones de Maria Antonieta (?)

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Los invito a conocer el punto de vista de Artemisa:

El diccionario de las relaciones: Dignidad (By Rosa Alarcon)

Guest posting: “El amor según una adolescence desequilibrada” por Bani

Cuando lo vi por primera vez supe perfectamente que no fue amor lo que sentí. Fue algo más fuerte, algo a lo que todavía no le encuentro forma de explicar. Ninguna de mis palabras puede hacerle justicia a aquel sentimiento.

Al mirar a través del brillante e intenso líquido de sus ojos, me sentí desnuda. Completamente vulnerable, como si en ese instante el tiempo hubiera empezado a desfasarse.

Estaba tan desorientada que apenas pude percibir que un dolor profundo se escondía detrás de su inexpresión. Había algo raro, algo que ya había notado cuando recién nos habíamos conocido, hacía poco más de un año. ¡Si me hubiera dado cuenta antes! Si mis ganas de decirle lo que sentía hubieran sido tan solo un poco más fuertes que el dolor que me paralizaba.

Solo me limite a decirle cada cosa que pasaba por mi mente. Estaba horriblemente nerviosa y con el estomago completamente revuelto, como si recién hubiera bajado de un lugar muy alto, pero lo que sentía en su compañía volvía la situación placentera.

Todos los problemas parecían esfumarse, hacerse a un lado. Mi preocupación por su bienestar se anteponía ante todo. Quería protegerlo, alejarlo de todo lo que le hiciera mal. La idea de verlo sufrir debilitaba mi propia existencia. Bajo ninguna circunstancia quería dejarlo ir. Despertar de ese hermoso sueño sería mucho más doloroso que el mismo infierno al que regresaría. Sabía que se iría y en cuestión de segundos solo sería un hermoso recuerdo.

Entonces él acarició mi mejilla y en la inmensa oscuridad se encendió una tenue luz. Había olvidado cómo se sentía… Si, eso era felicidad. Energía corriendo por mis venas.

El fue capaz de recorrer cada fragmento de mi alma en una milésima de segundo.  El ya me conocía, ya sabía quién era yo. De repente me inundo cierta calidez y con una voz curiosamente picara me dijo:

-¿Qué te pasa Luz? Hoy estas oscura.

Fue entonces cuando puse ver con claridad y recordar: No siempre había sido así. No tenia porque estar destinada a ser infeliz, la única que me había condenado era yo misma, y por lo tanto solo yo podría cambiarlo. Él no se merecía tener a su lado alguien así. Era apenas una sombra, un ser hueco. No podría aguantar mucho tiempo más. Quería curarme. Acabar con todo eso. Estaba más convencida que nunca.

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La identidad real de la autora de este post, queda bajo el secreto profesional de los escritores anónimos amigos de Maria Antonieta. Por eso la autora hasta tanto este preparada a salir a la luz desea preservar por razones de seguridad su nombre bajo el seudónimo de “Bani”. 

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